COFRADÍA DE SANTA CATALINA

PATRONA DE JAÉN  E HIJA ADOPTIVA

Historia

Bajo estos lejanos años bajo medievales, gracias a la benemérita labor de los cofrades, el culto y devoción a santa catalina mártir, patrona de la ciudad de Jaén desde el mismo año en que el rey Fernando III reconquisto esta importante fortaleza militar a los musulmanes, fue echando raíces entre los jiennenses de todos los estamentos sociales por lo que no fue extraño que a principios del siglo XV un grupo apreciable de labradores, artesanos, menestrales y algunos hidalgos decidieran fundar el convento de santo domingo que los padres dominicos habían abierto en el año de 1384 una nueva cofradía de gloria bajo la única advocación de santa catalina mártir, dándose así circunstancia curiosa de que esta santa tuviera en Jaén dos cofradías funcionando simultáneamente.

Hecho este que en la historia de las cofradías jiennenses solo tenemos pruebas documentales que se haya producido en un caso más, el de Jesús nazareno que tuvo una cofradía laical sita en la catedral y otra pasionista en el convento de los carmelitas descalzos que con el transcurso del tiempo cambiaría su sede canónica

-Pensamos que nos puede dar una idea aproximada de la gran importancia de estas cofradías de gloria-

De las dos cofradías de santa catalina mártir a la luz de los documentos que hemos tenido oportunidad de analizar en el archivo histórico provincial de Jaén, en el diocesano de la catedral y en el municipal, no nos cabe la menor duda que la ubicada en el convento de la magdalena en el antiguo barrio jiennense de la magdalena no solo fue la principal con esta titularidad, si no una de las más importantes de las cofradías de la gloria de la ciudad de Jaén desde los primeros decenios del

Durante los siglos XV, XVI, XVII y primera mitad del siglo XVIII, si los aspirantes que querían entrar en ella reunirían estas condiciones, había plazas disponibles y los cofrades convocados por el muñidor de la cofradía a sesión ordinaria de cabildo, habiéndose estudiado y debatido el tema daban su conformidad eran admitidos, pero si no quedaban excluidos.

En el segundo lugar diremos que el fin principal de esta cofradía era el rendir el culto y veneración debido a la patrona de la ciudad de Jaén. Santa Catalina, mártir de Alejandría que, con gran generosidad y entrega, no dudo en el año 305 de la era cristiana en dar la vida por defender su fe en cristo. Los cofrades jiennenses de santa catalina realizaban a lo largo del año una serie de actividades religiosas entre la que debemos destacar las siguientes:

-La asistencia a los oficios religiosos del jueves santo en el convento de santo domingo con su correspondiente cera.

– La participación en la solemnísima procesión del día del Corpus Cristi

– La asistencia a las misas de los difuntos por las almas de los hermanos cofrades ya fallecidos.

-La ayuda espiritual a todos aquellos hermanos de la cofradía que la necesitara.

Si bien todas estas actividades tenían su importancia es evidente que la que más trabajo, esfuerzo e ilusión proporcionaba era la celebración de las fiestas de santa catalina en el convento de los padres dominicos, pues aunque estos colaboraban eficazmente con ellos preocupándose de que su iglesia estuviera todo los años en las mejores condiciones ornamentales y acústicas, los cofrades se encargaban de que la ropa que la santa vestía en su día estuviera convenientemente preparada para la ocasión; De comprar cera de primera calidad para su altar y para poner en las andas en las que era sacada en procesión una vez finalizada la misa mayor; de buscar un predicador cualificado que se ocupara del sermón en el loor de santa catalina; de contratar a los ministriles que iban a tañer junto al organista del convento de santo domingo en la celebración de la misa mayor y posteriormente en el recorrido que hacia la procesión de la santa por las calles de Jaén; de preocuparse de que no faltara ningún hermano a todos los actos religiosos que se oficiaban en el convento de los dominicos y a la posterior convivencia que se celebraba en este acabada la procesión de la santa y una vez que los padres dominicos habían acompañado a las autoridades municipales a las puertas de su convento para despedirlos y darles las gracias por su asistencia en forma de ciudad a la misa mayor y a la procesión.

Gracias al magnífico trabajo llevado a cabo por tantos hermanos de esta cofradía de gloria en el transcurso de los siglos, incluso en los años de fuerte crisis económica como fueron desde mediados de la década de 1640 a los comienzos del decenio de 1690, la celebración de la festividad de santa catalina no solo tuvo una gran categoría sino que se incardino profundamente en el sentimiento y en el pensamiento de todos los vecinos de Jaén. En cuanto a las otras actividades religiosas anuales en las que tomaba parte la cofradía debemos decir que, según lo que hemos podido apreciar en los protocolos notariales giennenses de estos siglos, sus cofrades participaron siempre con el afán y solicitud que demandaba el compromiso individual y colectivo contenido en las ordenanzas de la cofradía y que habían adquirido desde el mismo momento que ingresaban en la cofradía.

En lugar destacado diremos que otro capítulo importante de la vida y funcionamiento de nuestra cofradía era el de proporcionar ayuda económica a las familias de aquellos cofrades que al morir dejaban una situación de pobreza a su mujer e hijos, ya que esta ayuda no solo servía para abonar buena parte de lo que costaban las ceremonias fúnebres, sino que también les daban algún dinero para que pudieran hacer frente a los gastos familiares más imprescindibles mientras tanto alguno de sus componentes encontraban un trabajo que les permitiera sacar adelante a la familia.

Con estas actividades, comportamientos y objetivos se desarrolló la vida y el funcionamiento de la cofradía de santa catalina en la ciudad de Jaén durante los siglos XV, XVI, XVII y primera mitad del XVIII. Sin embargo a partir de la segunda mitad de esta centuria comenzará otra etapa de la historia de esta y otras cofradías giennenses muy distintas a la que hasta aquí hemos narrado. A juicio nuestro las causas que produjeron este notable cambio, tanto en las cofradías de gloria como en las demás, fueron las siguientes:

  1. Una actitud menos favorable hacia la iglesia por parte de algunos influyentes políticos de la monarquía española
  2. La aprobación en tiempos del rey Carlos III de medidas tendentes a reducir el gran número de cofradías que había en España e incautarles sus bienes y dedicarlos a la manutención de los pobres y para su instrucción. Para darnos una idea aproximada del impacto de estas medidas en Jaén diéremos que el decenio de 1780 desaparecieron nada menos que veintisiete cofradías.

Más adelante, la invasión francesa de comienzos de siglo XIX y posteriormente en el año 1835 la desamortización de Mendizábal iba a ser poderosos eslabones en menguar aún más la deteriorada actividad de la cofradía de santa catalina de Alejandría. Este deterioro se iba a detener e incluso habría una cierta recuperación en el primer periodo de la restauración borbónica, recuperación que se iba a estancar e incluso llegaría a desaparecer durante los primeros años del siglo XX.

Este grupo de cofrades capitaneados por Manuel Pestaña y otros consiguieron no solo la recuperación de la cofradía, sino la instauración de la procesión en el cerro de santa catalina y de una popular romería en la capital de la provincia. En la época actual, la romería se celebra el 25 de noviembre cuando es fiesta local y en el domingo más próximo a la fecha anterior en caso de no ser fiesta local.